Cómo encender bien la estufa de leña de la sauna, paso a paso
Una estufa de sauna no se enciende como una chimenea: cómo colocar la leña, qué hacer los primeros quince minutos, cuándo echar agua y qué errores evitar.
Leer →Una sauna nueva no se usa nada más montarla. El primer calentamiento es un paso técnico, no una sesión, y conviene saber de antemano qué esperar: el humo y el olor fuerte pueden asustar a quien acaba de gastarse un buen dinero.
Una estufa nueva lleva una protección anticorrosión de fábrica, aceite o pintura resistente al calor, que tiene que curarse. Mientras no ocurra, se evapora en cada encendido y el olor se mete en la madera.
La madera de la estructura libera humedad residual. Es normal y desaparece tras el primer calentamiento a fondo.
Las piezas metálicas, como flejes, herrajes y soportes, pasan por primera vez por un ciclo completo de dilatación. Después, algunas hay que reapretarlas.
Encienda y mantenga la sauna a temperatura alta durante aproximadamente una hora. Sin personas dentro.
Abra la ventilación del todo y deje la puerta entornada. Saldrá humo de la estufa y habrá un olor fuerte a aceite quemado: es normal, pasajero y no es un defecto.
En el primer calentamiento no eche agua sobre las piedras. Primero deben calentarse del todo y en seco.
Si el montaje lo hizo nuestro equipo, este curado lo hace normalmente el mismo día y aprovecha para explicar el manejo de la estufa.
Ventile bien la sauna hasta que desaparezca el olor. Con la puerta abierta puede llevar una hora.
Compruebe si algo se ha aflojado tras el primer ciclo: fijación de los bancos, soportes, bisagras de la puerta y tensión de los flejes.
Mire el paso de la chimenea por la pared o el tejado: ¿hay marcas de hollín alrededor? Es el punto de control más importante tras el primer encendido.
Normalmente esa misma tarde o al día siguiente, tras ventilar por completo.
La primera sesión huele a madera más intensamente que todas las siguientes. Para muchos es el mejor momento con la sauna nueva.
La madera puede crujir al calentarse y enfriarse. Trabaja y se adapta al ciclo; no es un defecto y tras algunas sesiones suena menos.
Pueden aparecer finas grietas superficiales siguiendo la veta. Es el comportamiento natural de la madera maciza y no afecta a la estanqueidad.
Puede que haya que reapretar los flejes tras la primera temporada: es mantenimiento normal, no un caso de garantía.
Marcas de hollín alrededor del paso de la chimenea.
Humo que retrocede hacia la sauna en lugar de ir a la chimenea.
Una puerta que tras el curado no cierra en absoluto.
Una grieta pasante por la que se ve la luz.
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